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Antología III

10 mar 2011

7. CARA Y CRUZ EN LA POESÍA

La palabra es vehículo para el arte, la evasión o la risa, pero cuando se emplea la poesía para defender ideas y derechos, hermanarse con los otros, cantar himnos, agitar las conciencias, denunciar injusticias, dar voz a los que no la tienen, dignificar la vida, condenar la tortrura y la muerte, interrogar al mundo…, entonces la poesía es compromiso.

“Erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje.” Octavio Paz; 1914-1998; poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano.

“Con mi poesía y con mi teatro, las dos armas
que más me corresponden y que más uso, trato
de aclarar la cabeza y el corazón de mi pueblo,
sacarlos con bien de los días revueltos, turbios,
desordenados, a la luz más serena y humana.”

Miguel Hernández


Ø Rafael Alberti : (1902-1999) resume en su evolución poética el cambio de acento de una poesía que solo se intersaba por el goce íntimo a una poesía comprometida, de protesta, incluso política.

A RODOLFO HALFFTER

Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla,
y sobre el anca una estrella,
y sobre la estrella el viento,
y sobre el viento la vela!

Rafael Alberti

 
Ø Luis Cernuda (1902-1963). En un principio recorre con su poesía el camino de los primores estéticos y las preocupaciones individuales, pero ambas carecían de sentido en un país en armas. Ante una realidad como la guerra y el exilio, sus poemas posteriores expresan desde el rencor, hasta la rabia, pasando por el amor y la nostalgia
La verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que son su lengua, sus ojos y sus manos
proclamaba ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Ø Jorge Guillén y Pablo Neruda ejemplifican con sus textos una cuestión importante en la evolución de la poesía y el arte de los años veinte: ¿hasta qué punto debe la poesía mezclarse con la vida?

SOBRE UNA POESÍA SIN PUREZA

Es muy conveniente, en ciertas horas del día o de la noche, observar profundamente los objetos en descanso: las ruedas que han recorrido largas, polvorientas distancias, soportando grandes cargas vegetales o minerales, los sacos de las carbonerías, los barriles, las cestas, los mangos y asas de los instrumentos del carpintero. De ellos se desprende el contacto con el hombre y la tierra como una lección para el torturado poeta lírico. Las superficies usadas, el gasto que las manos han infligido a las cosas, la atmósfera a menudo trágica y siempre patética de estos objetos, infunde una especie de atracción no despreciable hacia la realidad del mundo. La confusa impureza de los seres humanos se percibe en ellos, la agrupación, uso y desuso de los materiales, las huellas del pie y de los dedos, la constancia de una atmósfera humana inundando las cosas desde lo interno y lo externo. Así sea la poesía que buscamos, gastada como por un ácido por los deberes de la mano, penetrada por el sudor y el humo, oliente a la orina y a azucena salpicada por las diversas profesiones que se ejercen dentro y fuera de la ley. Una poesía impura como traje, como un cuerpo, con manchas de nutrición, y actitudes vergonzosas, como arrugas, observaciones, sueños, vigilia, profecías, declaraciones de amor y de odio, bestias sacudidas, idilios, creencias […] negaciones, dudas, afirmaciones, impuestos. La sagrada ley del madrigal y los decretos del tacto, olfato, gusto, vista, oído, el deseo de justicia, el deseo sexual, el ruido del océano, sin excluir deliberadamente nada, sin aceptar deliberadamente nada, la entrada en la profundidad de las cosas en un acto de arrebatado amor, y el producto poesía manchado de palomas digitales, con huellas de dientes y hielo, todo tal vez levemente por el sudor y el uso. Hasta alcanzar esa dulce superficie del instrumento tocado sin descanso, esa suavidad durísima de la madera manejada, del orgulloso hierro. La flor, el trigo, el agua tienen también esa consistencia especial, eses recurso de un magnífico tacto. Y no olvidemos nunca la melancolía, el gastado sentimentalismo, perfectos frutos impuros de maravillosa calidad olvidada, dejados atrás por el frenético libresco: la luz de la luna, el cisne en el anochecer, “corazón mío” son sin duda lo poético elemental e imprescindible. Quien huya del mal gusto cae en el hielo

Pablo Neruda

Ø Miguel Hernández confiesa ser un poeta popular en cuanto que vive para exaltar los valores del pueblo. Por él escribe, para dignificarse como hombre, y concibe la poesía como un arma de guerra y como un arma en la paz para denunciar la injusticia del mundo.
Ø César Vallejo (1893-1938), poeta peruano, y el cubano Nicolás Guillén abandonan la vanguardia en tiempos de agitación para reivindicar la solidaridad humana en sendos poemas que se han convertido en himnos.
Al fin de la batalla,
Y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
Y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronse
“¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo,
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil
Clamando: ¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte?
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Lo rodearon millones de individuos,
Con un ruego común: “ Quédate hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra.
rodearon: les vio el cadáver triste, emocionado;
Incorporándose lentamente,
Abrazó al primer hombre; echóse a andar…
César Vallejo


*****



8. INVITACIÓN A LA RISA

La risa y el humor ya se encontraban en la literatura clásica y en el mundo medieval, desde Aristófanes y Plauto hasta los goliardos, el Arcipreste de Hita o Geoffrey Chaucer.

La comicidad se muestra intensamente en el Renacimiento y el Barroco con autores como Rabelais, Cervantes o Quevedo: y su legado permanece en nuestros días. La historia literaria se ha teñido de humor y comicidad para regocijo de los lectores de ayer y hoy.
“La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano.” Víctor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

Niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.

Pablo Neruda


Ø Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) estrena “Eloísa está debajo de un almendro” en 1940, año que el que la risa no puede ser otra cosa en España más que evasión. En el prólogo, algunos personajes esperan el comienzo de una sesión de cine y su conversación recrea un cuadro costumbrista, al mismo tiempo disparatado, que se interrumpirá más tarde con la aparición en escena de los verdaderos protagonistas.

Ø Fernando Arrabal publica “Pic-Nic”, su primera obra, cuando solo tenía veinte años. La acción se desarrolla durante la Guerra Civil, dentro de una trinchera en donde todo sucede como en un juego-realidad. Los personajes viven ingenuamente su tragedia, se comunican con diálogos disparatados, hablan con un lengaje inversímil y ponen sobre la mesa, en fin, lo absurdo de la guerra

- SRA. TEPÁN.- No te preocupes, ya le diré yo un par de cosas a ese capitán. […] Bueno, vamos a comer.
- SR. TEPÁN.- Sí, vamos, que tengo un apetito enorme. A mí, este tufillo de pólvora, me abre el apetito.
- SRA. TEPÁN.- Comeremos aquí mismo, sentados sobre la manta.

- ZAPO.- ¿Como con el fusil?
- SRA. TEPÁN.- Nada de fusiles. Es de mala educación sentarse a la mesa con el fusil. (Pausa.) Pero, qué sucio estás, hijo mío… ¿Cómo te has puesto así? Enséñame las manos.
- ZAPO.- Me he tenido que arrastrar por el suelo con eso de las maniobras.
- SRA. TEPÁN.- Y las orejas, ¿qué?
- ZAPO.- Me las he lavado esta mañana.
- SRA. TEPÁN.- Bueno, puede pasar. ¿Y los dientes? (Enseña los dientes.) Muy bien. ¿Quién le va a dar a su niñito un beso por haberse lavado los dientes? (A su marido.) Dale un beso a tu hijo que se ha lavado bien los dientes. (El Sr. Tepán besa a su hijo.) Porque lo que no se puede consentir es que con el cuento de la guerra te dejes de lavar.
- ZAPO.- Sí, mamá. (Se ponen a comer)

Ø José Luis Alonso de Santos dibuja, en “Bajarse al moro”, un boceto del Madrid de los años ochenta desde una buhardilla en la que se instalan ciertos “progres” entrañables. Aunque es cierto que la sonrisa se nos viene a los labios, es una sonrisa amarga ya que el humor cumple aquí la función de cuestionar los nuevos sueños de la libertad.


Ø Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) narra en “Sin noticias de Gurb” las disparatadas aventuras de unos extraterrestres perdidos en nuestro complicado mundo. El humor constituye el recurso empleado en este relato para poner de relieve algunos aspectos absurdos de nuestra vida cotidiana.

*****

 
9. EL VUELO DE LA MAGINACIÓN
Toda la historia literaria ha rendido tributo a la fantasía. Desde los orígenes hasta nuestros días, los más hermosos sueños del ser humano han vivido en el arte. Frente a las sombras de la realidad, se alza la belleza de esos mundos imaginarios que dulcifican nuestra vida
“La hija directa de la imaginación es la metáfora nacida al golpe de la intuición, alumbrada por la lenta angustia del pensamiento." Federico García Lorca (1898-1936), escritor español.
“La imaginación está hecha
de convenciones de la memoria”
 
Jorge Luis Borges

Ø Jorge Luis Borges (1899-1986), poeta y narrador argentino de fastuosa imaginación al que debemos páginas memorables en el género de la literatura fantástica, concibió una visión simultánea y fugaz de todo lo que ha existido y de todo lo que existirá: “el Aleph”.

EL ALEPH

Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Aleph.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.

En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, v una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

Sentí infinita veneración, infinita lástima.

Ø Juan Rulfo (1917-1986) es el creador de “Pedro Páramo”, una fascinante pesadilla poblada de almas en pena que conversan desde sus sepulturas y rememoran los días violentos y desesperados de antaño, cuando aún eran seres vivientes en la atribulada tierra de México.

 
Ø Grabriel García Márquez (Colombia, 1927) creó en su novela “Cien años de soledad” un mundo mítico donde todo es posible; en este relato, los mandatos de la razón se suspenden ante la imaginación del escritor colombiano.

 
Ø Álvaro Cunqueiro (1911-1981) representa la cima de la literatura fantástica española del siglo XX. Su portentosa imaginación ha dejado como legado un buen número de fascinantes historias. Un ejemplo de estas historias son las que contiene uno de sus más hermosos libros, que es “Merlín y familia”.

Ø Pere Gimferrer (Barcelona, 1945) consigue en este breve relato que lo fantástico, lo sobrenatural, irrumpa de forma brusca en la vida cotidiana. La frontera entre lo real y lo maravilloso, entre lo racional y lo irracional, queda difuminada y abierta, y nuestra visión del mundo, enriquecida por nuevas perspectivas.

Antología II

4. RETRATOS DE MUJER

Cada momento histórico y cada movimiento literario ha ido creando una imagen arquetípica de la mujer y esos modelos han prevalecido generalmente sobre la imagen real para crear así, una especie de galería de retratos. De este modo, nos encontramos con la mujer idealizada del romanticismo, con la cruda carnalidad de la mujer naturalista o con el mito de la femme fatale del modernismo.


“Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.”
Coco Chanel, (1883- 1971), revolucionaria diseñadora de modas y creadora de perfumes francesa.



Ø La belleza desnuda:
Juan Ramón Jiménez (1881-1958) nos muestra en sus poemas sobre la belleza diferentes enfoques de su anhelo permanente por alcanzar la perfección. Belleza y perfección solo para ser gustadas por un reducido y selecto número de lectores, la “inmensa minoría” de sus dedicatorias.
Vino, primero, pura,
vestida de inocencia;
y la amé como un niño.
Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes;
y la fui odiando, sin saberlo.

Llegó a ser una reina,
fastuosa de tesoros…

¡Qué iracundia de yel y sin sentido!
… Mas se fue desnudando.
Y yo le sonreía
Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.

Y se quitó la túnica
y apareció desnuda toda.

¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

Juan Ramón Jiménez


Ø Lo sumo y lo perfecto:
Manuel Machado (1874-1947) habla de la belleza asociada con el arte. El en siguiente poema desarrolla el tema de la belleza femenina como inspiración constante del artista.

DESNUDOS DE MUJER
Oh la dorada carne triunfadora
de esta gentil madona veneciana,
que ha sido Venus, Dánae, Diana,
Eva, Polymnia, Cipris y Pandora!...

¡Oh gloria de los ojos, golosina
eterna del mirar, dulce y fecunda
carne de la mujer, suave y jocunda,

madre del Arte y del vivir divina!
Húmedos labios a besar mil veces…
Líneas de lujuriantes morbideces
que el veneciano sol dora y estuca…

¡Oh el delicioso seno torneado!...
¡Oh el cabello de oro ensortijado
en el divino arranque de la nuca!

Manuel Machado

Ø Espejo del mal:
Oscar Wilde (1854-1900) nos presenta en su novela El retrato de Dorian Gray la historia de un hombre malvado y hermoso que consigue mantenerse a salvo del tiempo y la decadencia, pero ha de pagar un alto precio por ello.

Ø Alma de mármol
Manuel Mujica Lainez (1919-1984) aproxima al lector al mito de la Florencia renacentista en este fragmento de su novela “Bomarzo”. El arte y la belleza, Miguel Ángel y su David, son para el autor argentino la cifra de tan espléndido momento de la historia y de la cultura.

Ø La Bella y la Bestia:
Víctor Hugo (1802-1885) fue un poeta, dramaturgo y novelista francés, que recreó en “Nuestra Señora de París” una variante del mito clásico de la Bella y la Bestia. La hermosa gitana Esmeralda y el deforme compañero Quasimodo son los protagonistas de esta novela romántica.
“Esmeralda…
"¿Me dejarán un sitio junto al fuego todos esos mirones? ¿Qué pintarán ahí? ¡Calentarse! ¡Pues vaya cosa! ¡Menudo espectáculo mirar como se van quemando un centenar de leños!"
Fijándose un poco mejor se dio cuenta de que el círculo era un poco más ancho de lo necesario para calentarse y que toda aquella gente estaba allí concentrada por algo más que por el simple hecho de ver cómo se quemaba u motón de leños.

En un espacio libre, abierto entre el fuego y el gentío, una joven estaba bailando.
Tan fascinado se quedó ante aquella deslumbradora cisión que, por muy poeta irónico o por muy filósofo escéptico que se considerara, no fue capaz de distinguir de primer golpe de vista si en realidad se trataba de un ser humano, de un hada o de un ángel..”
“ Y Quasimodo

- ¡Viva, viva!- gritaba la multitud.

En efecto, la mueca que en aquel momento triunfaba en el hueco del rosetón era algo formidable.

Después de tantas caras hexagonales o pentagonales y heteróclitas que habían pasado por la lucera sin culminar el ideal grotesco, formado en las imaginaciones exaltadas por la orgía, solo la mueca sublime que acababa de deslumbrar a la asamblea habría sido capaz de arrancar los votos necesarios. Hasta el mismo maese Coppenole se puso a aplaudir y Clopin Truille-fou, que también había participado – y solo Dios sabe cuán horrible es la fealdad de su rostro-, se confesó vencido y lo mismo haremos nosotros, pues es imposible transmitir al lector la idea de aquella nariz piramidal, de aquella boca de herradura, de aquel ojo izquierdo, tapado por una ceja rojiza e hirsuta, mientras que el derecho se confundía totalmente tras una enorme verruga, o aquellos dientes amontonados, mellados por muchas partes, como las almenas de un castillo, aquel belfo calloso por el que asomaba uno de sus dientes, cual colmillo de elefante, aquel mentón partido y sobre todo la expresión que se extendía por todo su rostro con una mezcla de maldad, de sorpresa y de tristeza. Imaginad, si sois capaces, semejante conjunto.”


 
*****



6. EL BIEN Y EL MAL
El conflicto entre el bien y el mal ha tenido notable importancia como asunto literario; la virtud y el pecado, el simbolismo del demonio o la actual incertidumbre sobre el valor de las acciones humanas constituyen algunos de los enfoques más destacados sobre el tema a lo largo del tiempo.

“Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.” (Friedrich Wilhelm Nietzsche; 1844-1900; filósofo alemán

 
“Y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.”

Antonio Machado


Al tratar el tema del bien y del mal, podemos hablar Antonio Machado, quien presenta con gran pesimismo en La Tierra de Alvargonzález” el tema del cainismo. El alma de Caín ha dejado en los hombres la huella indeleble de su crimen y la codicia representa el origen de todos los males.


También es conveniente hacer mención a Jorge Luis Borges (1899-1986), poeta y narrador argentino, que reflexiona en un de sus cuentos sobre la complejidad moral de las acciones humanas. El bien y el mal, la virtud y el pecado, el honor y la deshonra se funden con frecuencia en la misma persona o en el mismo hecho. Puede que de ahí provenga la dificultad que, en ocasiones, el ser humano encuentra para realizar juicios de valor.

“En vano busqué a la princesa...
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Rubén Darío

Ø La mujer ideal:
Gustavo Adolfo Bécquer desarrolló en su obra un tema recurrente en el romanticismo: la mujer ideal. Tanto en sus “Rimascomo en susLeyendas” aparecen estos seres femeninos imposibles, expresión de los anhelos de pureza del artista y contrapartida de una realidad grosera y decepcionante siempre para el espíritu del poeta.

RIMA XI
-Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión, de ansia de goces mi alma está llena. ¿A mí me buscas?
- No es a ti: no.

- Mi frente es pálida, mis trenzas de oro: puedo brindarte dichas sin fin
yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
- No: no es a ti.

- Yo soy sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz. Soy incorpórea, soy intangible: no puedo amarte
- ¡Oh, ven; ven tú!

Bécquer

Ø La mujer carnal:
Leopoldo Alas, Clarín, nos muestra en La Regenta algunos aspectos de la estética naturalista tal como se dio en la Península durante aquella época. Frente a la mujer pura e incorpórea del romanticismo observamos aquí otro tipo de mujer caracterizada justamente por su carnalidad y la vulgaridad mortal.


“Obdulia, que disimulaba mal su aburrimiento mientras se hablaba de cuadros, ojivas, arcos peraltados, dovelas y otras tonterías que no había entendido nunca, se animó con la presencia del Magistral de quien era hija de confesión, por más que él había procurado varias veces entregarla a don Custodio, hambriento de esta clase de presas. Aquella mujer le crispaba de los nervios a don Fermín; era un escándalo andando. No había más que notar cómo iba vestida a la catedral.

Obdulia ostentaba una capota de terciopelo carmesí, debajo de la cual salían abundantes, como cascada de oro, rizos y más rizos de un rubio sucio, metálico, artificial. ¡Ocho días antes el Magistral había visto aquella cabeza a través de las celosías del confesionario completamente negra! La falda del vestido no tenía nada de particular mientra las dama no se movía; era negra, de raso. Pero lo peor de oto era la coraza de seda escarlata que ponía el grito en el cielo. Aquella coraza estaba apretada contra algún armazón (no podía ser menos) que figuraba formas de una mujer exageradamente dotada por la naturaleza de los atributos de su sexo. ¡Qué brazos! ¡qué pecho! ¡y todo parecía que iba a estallar! Todo esto encantaba a don Saturno mientra irritaba al Magistral, que no quería aquellos escándalos en la iglesia. Aquella señora entendía la devoción de modo que podría pasar en otras partes, en un gran centro, en Madrid, en París, en Roma; pero en Vetusta no.”


Ø La mujer fatal:
Rubén Darío (1867-1916) hizo suyo uno de los tópicos fundamentales en la estética modernista: la mujer fatal. En estos tres sonetos alejandrinos del poeta nicaragüense se muestran algunas características de este tipo femenino clásico. Bellas, crueles y sofisticadas, las mujeres se constituyeron en elemento omnipresente de la literatura de fin de siglo.
ITE, MISSA EST

Yo adoro a una sonámbula con alma de Eloisa*(1),
virgen como la nieve y honda como la mar;
su espíritu es la hostia de mi amorosa misa
y alzo al son de una dulce lira crepuscular.

Ojos de evocadora, gesto de profetisa,
en ella hay la sagrada frecuencia del altar;
su risa es la sonrisa suave de Monna Lisa,
sus labios son los únicos labios para besar.
Y he de besarla un día con rojo beso ardiente;
apoyada en mi brazo como convaleciente,
me mirará asombrada como íntimo pavor;
la enamorada esfinge*(2) quedará estupefacta
apagaré la llama de la vestal intacta,
¡y la faunesa antigua me rugirá de amor!

Rubén Darío


*(1)Eloísa à dama francesa famosa por se amante del filósofo escolástico Pedro Abelardo. Ambos protagonizaron una célebre y trágica historia.
*(2)esfinge à en este poema retrata la frialdad e impasibilidad de la mujer a la que compara con las esfinges de piedra.


Ø La mujer contemporánea:
Pablo Neruda (1904-1973) desarrollo en su obra una visión de la mujer muy alejada ya de los estereotipos románticos, naturalistas o simbolistas. La mujer del chileno es una mujer mucho más cercana a la realidad y a los sentimientos del poeta. No es ni una abstracción ni un objeto bello, es un ser con plena personalidad, como podemos observar en este poema de “Los versos del capitán”:

BELLA

Bella,
como en la piedra fresca,
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro, bella.

Bella,
de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor de mundo,
así te veo,
bella.

Bella,
con un nido de cobre enmarañado
en tu cabeza, un nido
color miel sombrío
donde mi corazón arde y reposa,
bella.

Bella,
no te caben los ojos en la cara
no te caben los ojos en la tierra.

Hay países, hay ríos
en tus ojos, mi patria está en tus ojos,
yo camino por ellos, ellos dan luz al mundo
por donde yo camino,
bella.

Bella, tus senos son como dos panes hechos
de tierra cereal y luna de oro,
bella.

Bella, tu cintura
la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo,
bella.

Bella, no hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio,
bella.

Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,
bella,

todo eso es mío, bella,
todo eso es mío , mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre,
eres mía, mi bella,
siempre.

Pablo Neruda
*****


5. LA BELLEZA ESCRITA

La belleza es una constante aspiración del espíritu humano. En cualquier forma o lugar en que se encuentre, se ofrece como un impulso hacia la perfección.


“Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.” Confucio (551 AC- 478 AC) Filósofo chino.

Viaje por los rincones de la Literatura Castellana

En este apartado, pretendo llevar a cabo una modesta antología de la Literatura Castellana, pero, en lugar de realizarlo siguiendo un orden cronológico, como probablemente estaréis acostumbrados a ver, he elaborado dicha antología eligiendo ciertos temas que me han resultado de gran interés y que han sido abordados a lo largo de la Historia por diversos autores.

En cada sección, os encontraréis con distintos escritores y sus respectivos enfoques de cara al tema a tratar, así como algunos fragmentos de sus obras que me han llamado la atención. Además, podréis deleitaros con las citas que se ofrecen al comienzo de cada tema. La última entrada la dedicaré, con mucho gusto, a la relación de la poesía con la música.


Os animo a que os adentréis en este recorrido por los maravillosos parajes de la Literatura Española y que disfrutéis paladeando el dulce sabor de las palabras. Pero antes de comenzar con la antología, creo conveniente hacer alusión a que la literatura es un arte que utiliza la palabra como principal medio de expresión. Además, cuando hablamos de literatura también nos podemos referir al conjunto de obras literarias que se han producido en un país, en una lengua o en una época determinada.

Es una realidad el que la literatura es, ante todo, comunicación, puesto que consiste en un proceso mediante el cual se transmite una información. Sin embargo, es un tipo de comunicación especial, ya que el emisor o autor se comunica artísticamente.

El índice de contenidos que trataré en las entradas referidas a la literatura es el siguiente:
1) Querida libertad.
2) Una mirada al pasado.
      3) Hombre y sociedad.
4) Retratos de mujer
5) La belleza escrita.
6) El bien y el mal.
7) Cara y cruz de la poesía.
8) Invitación a la risa.
9) El vuelo de la imaginación.

*****

1. QUERIDA LIBERTAD
En ocasiones, cuando hablamos de libertad, solemos aludir también a la lucha y al sufrimiento, a la variable condición humana o a ideales que impulsan al ser humano hacia mayores logros. La libertad es el estado natural del hombre y el impulso principal para sus acciones más nobles.


(“La Libertad guiando al pueblo”, Eugène Delacroix, 1830)


Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo”. Franz Grillparzer (1791-1872), dramaturgo austriaco.

Libertad en la literatura,
como en las artes,
como en la industria,
como en el comercio,
como en la conciencia.

He aquí la divisa
de la época.

Mariano José de Larra

 

José de Espronceda (1808-1842) creó un canto a la libertad que ha alcanzado gran popularidad. Definido como verdadero manifiesto del Romanticismo español, este poema presenta la figura de un hombre libre de cualquier servidumbre.

CANCIÓN DEL PIRATA
[…]
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
                   Allá muevan feroz guerra               35
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
                      a quien nadie impuso leyes.              40
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de  esplendor,
                                que no sienta                            45
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.
[…]


Blas de Otero (1916-1979) y Miguel Hernández proponen en sus versos una exaltada defensa de la libertad. Estos poetas ofrecen dos enfoques diferentes, pero un único espíritu de combate y compromiso.

Para la libertad

para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Miguel Hernández

 
AIRE LIBRE
Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles…

También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tratar agua de mar como una cerveza
amarga, espumeante.

Todo lo que sea salir de casa,
estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares,
salir de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles,
salir, salir al aire libre, al aire.

Blas de Otero


También podemos hablar en este primer apartado de Miguel de Cervantes (1547-1616), que fue un auténtico defensor de la libertad. En un episodio de “Don Quijote de la Mancha, plantea un complejo juego de perspectivas que se resuelve mediante una sorprendente ambigüedad. ¿Está don Quijote realmente loco al liberar a los galeotes? En apariencia sí, sin embargo, las causas de su conducta pueden cuestionarse en cierto modo.


*****

2. UNA MIRADA AL PASADO
Huir de la realidad, escapar de la mediocridad del mundo burgués hacia países lejanos, hacia épocas remotas, hacia lugares de ensueño. Esta fue una de las principales necesidades del espíritu romántico. El pasado, especialmente la Edad Media, se convirtió durante la primera mitad del s. XIX en un tema de enorme prestigio y produjo todo un género de novelas y dramas de fondo histórico.


“El mejor profeta del futuro es el pasado” (Lord Byron)


Era más de media noche,
antiguas historias cuentan,
cuando en sueño y en silencio
lóbrego envuelta la tierra,
los vivos muertos parecen,
los muertos la tumba dejan

José de Espronceda


Mariano José de Larra (1809-1837) escribió “Macías”, obra paradigmática del teatro romántico que cuenta los desdichados amores de un trovador gallego del siglo XV cuyos versos se han conservado en el Cancionero de Baena:

La época es uno de los primeros días del mes de enero de 1406. La escena es en Andújar, en el palacio de don Enrique de Villena.

Habitación de Elvira. Puertas laterales y foro. Adorno del tiempo.

Escena I

(Al descorrerse el telón aparece Nuño Hernández abriendo la puerta del foro e introduciendo en la escena a Fernán Pérez.)


Nuño.- Venid conmigo, el hidalgo;
en esta cámara entremos,
donde con secreto hablemos.
¿Me habéis menester en algo?

Tomad, (Le da una silla)
que me haréis favor.

Fernán Pérez.- Me obliga esta cortesía.
(Siéntase.)

Nuño.- En esta cámara mía
podéis hablar sin temor.
Mi hija salió de mañana,
como de costumbre tiene,
al templo: así nadie os viene
a turbar. (Se sienta.)

Fernán Pérez.- De buena gana.
Hoy, Nuño Hernández, expira
el plazo que me pusisteis,
en el cual me prometisteis
darme la mano de Elvira.
Un año es ya transcurrido…

 
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) recrea en una de sus leyendas un tema predilecto de muchos autores del romanticismo: los templarios. Un halo de misterio envuelve siempre las historias referidas a estos caballeros de la Edad Media mitad monjes, mitad soldados. Se trata de “El monte de la ánimas”.


*****


3. HOMBRE Y SOCIEDAD

La sociedad constituye el medio, el entorno natural del ser humano. Ella se convertirá, en gran medida, en el punto de referencia de sus acciones y en ella podrá ofrecer lo mejor y lo peor de sí mismo.

 
“El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad.” Arthur Schopenhauer (1788-1960), filósofo alemán.

Pero otras veces, las más,
era el recuerdo de sus sueños
de niño, precoz para ambicionar,
el que le asaltaba, y entonces veía
en aquella ciudad que se humillaba
a sus plantas en derredor el colmo
de sus deseos más locos.

Leopoldo Alas, Clarín





Benito Pérez Galdós (1843-1929) describe en un fragmento de “Misericordia” dos actitudes diferentes ante la pobreza y sus consecuencias sociales. Actitudes que responden, sin duda, a la posición que cada uno de los personajes ocupa en la sociedad.




En la misma época podemos encontrar la novela “Juanita la Larga”, de Juan Valera (1828-1905), que aborda los usos y costumbres en un pueblo de Córdoba en el s.XIX. Las convenciones sociales son determinantes en la vida y en las decisiones de esta joven muchacha; afectan al ejercicio de su libertad.




Otro ejemplo es la obra de “Guerra y Paz” de León Tolstoi (1828-1910), la cual ofrece en un episodio una brillante estampa de la vida social: un baile de la alta sociedad rusa de principios de siglo XIX. En medio del lujo y del bullicio de la corte, el novelista ruso dirige la atención del lector hacia Natasha, una jovencita de dieciséis años que se inicia en las inquietudes de la vida.


Por último, otro de los españoles que podemos incluir en este apartado es Camilo José Cela (1916-2002), con su novela La Colmena”, en la que describe un cuadro de la vida española de posguerra dominado por la tristeza y la desesperanza. El Madrid de los años cuarenta aparece como un sombrío escenario donde transcurren las vidas de sus personajes.
 

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